El primer error: creer que todas las camillas se certifican igual
No. Y de hecho, dos camillas aparentemente similares pueden estar certificadas de formas completamente distintas. En el mercado actual nos encontramos tres grandes enfoques según el criterio que tenga cada fabricante.
1. Camillas certificadas como producto sanitario
Históricamente, muchos fabricantes certificaron sus camillas como dispositivos médicos: producto sanitario, dispositivo médico clase I, marcado CE sanitario. Durante años se utilizó muchísimo la antigua Directiva 93/42/CEE sobre productos sanitarios.
De hecho, todavía es relativamente habitual encontrar certificaciones antiguas donde aparece algo parecido a esto:
El problema es que mucha gente sigue citando esa directiva sin saber que ya no está vigente. La antigua 93/42/CEE fue sustituida por el Reglamento (UE) 2017/745 —el conocido MDR—. Por eso hoy podemos encontrar camillas antiguas certificadas bajo 93/42 y modelos modernos bajo MDR 2017/745. Ambas pueden ser perfectamente válidas dependiendo de la fecha de fabricación, la transición regulatoria y la documentación asociada.
2. Certificar como EPI o equipo de rescate
Aquí aparece la famosa EN 1497:2007. Y aquí empieza otra confusión enorme del sector.
Entonces, ¿por qué tantas camillas hablan de EN 1497? Porque muchos fabricantes utilizan parcialmente esta norma para justificar ensayos de carga, puntos de suspensión, comportamiento estructural y maniobras verticales. Pero claro: una camilla NO es un arnés.
Por eso muchas certificaciones incluyen exclusiones parciales. Un ejemplo típico de lo que puedes encontrar en la ficha técnica:
Es decir: cumple parcialmente, excluye determinados apartados, adapta la norma a un producto que realmente no encaja completamente dentro de ella. Y esto es completamente habitual. Petzl, Skedco, Abtech Safety, Spencer y muchos otros hacen exactamente esto.
3. Camillas que no son ni producto sanitario ni EPI
Y aquí entramos en el terreno más desconocido. Existe una tercera categoría muy habitual: camillas que no se certifican ni como producto sanitario, ni como EPI, ni bajo EN 1497, ni bajo MDR. Y aun así se venden perfectamente para rescate industrial.
¿Cómo es posible? Porque muchas camillas de rescate técnico realmente no encajan bien en ninguna categoría normativa clásica. Entonces muchos fabricantes optan por comercializarlas simplemente como equipo técnico de rescate, dispositivo industrial o sistema de evacuación. Sin acogerse a una norma armonizada concreta.
El problema real: el marketing de «la camilla certificada»
Aquí el sector hace bastante daño. Porque muchas veces se vende «camilla certificada» sin explicar bajo qué criterio, para qué tipo de maniobra, con qué limitaciones o qué apartados concretos cubre realmente.
Y eso es peligrosísimo. Porque una camilla puede:
| Capacidad declarada | ¿Apta para todo? | Lo que falta preguntar |
|---|---|---|
| Soporta 300 kg en horizontal | Depende | ¿Y en vertical? ¿Con qué eslingado? |
| «Certificada para rescate vertical» | No necesariamente | ¿Para evacuación? ¿Wincheado? ¿Helicóptero? |
| Puntos de suspensión certificados | Parcialmente | ¿Antirrotación? ¿Vertical estricta por boca de hombre? |
| Marcado CE | No siempre completo | ¿Bajo qué directiva? ¿Vigente o obsoleta? |
En este sentido lo que va a primar es el propio manual de instrucciones de la camilla para que podemos ver específicamente sus condiciones de utilización. Esto me va a dar una información mas relevante que la norma de certificación.
Camillas enrollables: las reinas del confinado
Los modelos tipo Sked, SLIX 100, NEST, ROLLY, y similares dominan gran parte del rescate industrial moderno. El motivo es claro: permiten vertical, horizontal, arrastre y accesos imposibles. Pesan poco, se enrollan, ocupan poco espacio y funcionan muy bien con trípodes, pescantes y polipastos.
Pero ojo:
- Protegen menos lateralmente que las tipo nido
- Inmovilizan peor a la víctima
- Requieren buena técnica de empaquetado —y esto no se improvisa—
Las camillas tipo nido siguen siendo espectaculares
Hay una moda absurda en el sector: «las tipo nido ya no se usan». Mentira. Siguen siendo brutales para rescate técnico, montaña, evacuación compleja, helicóptero y protección lateral. Especialmente modelos tipo Spencer Shell, Boston Pro, Dakar, Twin Shell, Ferno y similares.
El problema real es que ocupan mucho, pesan más y maniobran peor en espacios estrechos. Y algunos fabricantes indican claramente limitaciones de uso en determinadas maniobras verticales. Esto casi nadie lo lee.
El rescate no lo hace la camilla
Y esto es lo más importante de todo el artículo.
La camilla NO rescata. Rescata el procedimiento, la formación, el equipo humano y el sistema completo. He visto auténticas salvajadas en campo:
- Víctimas mal empaquetadas
- Eslingados incorrectos
- Puntos de suspensión mal compensados
- Camillas verticalizadas cuando no debían
- Pacientes sin inmovilización cervical
- Mosquetones mal colocados
- Cuerdas cruzadas
Y luego parece que la culpa es «de la camilla». Las camillas aunque no son, a prirori los elementos más complejos, si requieren de una formación y familiarización especifica.
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