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Dispositivos antitrauma: Tipos, selección y uso

1. Introducción: el accesorio más desconocido del arnés

Si preguntásemos a cien trabajadores para qué sirve un absorbedor de energía, probablemente muchos sabrían responder.

Si les preguntásemos cuál es la función del punto dorsal del arnés, también obtendríamos bastantes respuestas correctas.

Sin embargo, si les señalásemos esas pequeñas cintas plegadas que algunos arneses incorporan a ambos lados y les preguntásemos cómo se utilizan, la situación cambiaría radicalmente.

Después de años impartiendo formación de seguridad y resacte en alturas y revisando equipos anticaídas, me sigue sorprendiendo la cantidad de personas que llevan instalados dispositivos antitrauma sin saber siquiera que existen. Otros conocen su presencia, pero jamás han practicado su despliegue. Es más en mucho casos, los tienen mal instalados en el arnés.

Y eso convierte una medida preventiva potencialmente útil en un simple trozo de cinta colgando del arnés.


2. ¿Qué son los dispositivos antitrauma?

Los dispositivos antitrauma son accesorios diseñados para proporcionar un apoyo temporal a las piernas de un trabajador suspendido después de que una caída haya sido detenida.

También reciben multitud de nombres:

  • cintas antitrauma;
  • pedales antitrauma;
  • estribos antitrauma;
  • cintas de alivio postcaída;
  • pedales de alivio postcaída;
  • estribos de alivio postcaída;
  • sistemas antitrauma;
  • kits antitrauma;
  • kits de alivio postcaída;
  • dispositivos de alivio postcaída;
  • dispositivos de alivio de suspensión;
  • sistemas de alivio postcaída;
  • sistemas de alivio de suspensión;
  • accesorios antitrauma para arnés;
  • dispositivos antitrauma para arnés;
  • cintas antitrauma para arnés;
  • pedales antitrauma para arnés;
  • estribos antitrauma para arnés.

En documentación internacional también es habitual encontrar expresiones como:

  • trauma straps;
  • suspension trauma straps;
  • suspension relief straps;
  • trauma relief straps;
  • trauma step;
  • suspension relief step;
  • foot loop;
  • relief foot loops.

Aunque cambie la denominación, todos persiguen el mismo objetivo: ofrecer un apoyo temporal mientras se ejecuta el rescate.

2.1. Una breve aclaración sobre el síndrome del arnés

Estos dispositivos están estrechamente relacionados con el denominado síndrome del arnés, trauma por suspensión, síndrome ortostático o suspensión inerte.

De forma muy resumida, se trata del conjunto de alteraciones fisiológicas que pueden aparecer cuando una persona permanece suspendida e inmóvil en un arnés durante un periodo de tiempo.

No voy a profundizar aquí porque ya he desarrollado este tema en otro artículo específico. Allí explico qué ocurre realmente en el organismo, qué evidencia científica existe y por qué el famoso «límite de los 10-20 minutos» no debe interpretarse de forma simplista.

Lo importante para este artículo es entender una idea:

Los dispositivos antitrauma no sustituyen al rescate. Su función es ayudar a ganar tiempo hasta que éste se produzca.


3. El problema no es el equipo: es que nadie sabe utilizarlo

Una de las preguntas que suelo hacer en formación es muy sencilla:

«¿Quién sabe desplegar las cintas antitrauma de su arnés?»

Y muchas veces nadie levanta la mano.

No porque los trabajadores sean negligentes.

Simplemente porque nadie les ha enseñado.

Han practicado cómo colocarse el arnés anticaídas.

Han ensayado el uso de anticaídas retráctiles.

Han aprendido a conectar un elemento de amarre doble con absorbedor.

Pero nunca han desplegado unos pedales antitrauma, unos estribos antitrauma o un kit antitrauma.

Y la primera vez que alguien utiliza un sistema antitrauma no debería ser después de una caída real.


4. Tipos de dispositivos antitrauma según su configuración funcional

4.1. Sistemas antitrauma de estribo único regulable

Son los más habituales.

Cada lado del arnés incorpora una cinta. Una de ellas dispone de un gancho (HOOK) o elemento de cierre y la otra presenta múltiples gazas o puntos de enganche (LOOP).

CINTAS ANTITRAUMA LIFESTEP

En la imagen el modelo LIFESTEP de ORION SEGURIDAD

Tras la caída:

  • se despliegan ambas cintas;
  • se selecciona la longitud adecuada;
  • el gancho se conecta al loop deseado;
  • se genera un único estribo central.

Ventajas

  • Simplicidad, es menos probable que el usuario se líe.
  • Ligereza.
  • Fácil ajuste a diferentes tallas.
  • Menor cantidad de componentes.

Inconvenientes

Desde mi experiencia, el principal inconveniente es que ambos pies quedan muy juntos.

En la práctica, el trabajador adopta una postura similar a estar de pie sobre una única cinta estrecha, con ambos pies prácticamente pegados entre sí.

En ocasiones no suele ser la posición más cómoda para mantener durante varios minutos, pero hace su función perfectamente que es lo esencial.

4.2. Sistemas antitrauma de doble estribo independiente

En este caso, cada una de las cintas incorpora su propio sistema de regulación mediante loops, gazas o hebillas.

El resultado es la formación de dos pedales antitrauma independientes:

  • un apoyo para el pie derecho;
  • otro apoyo para el pie izquierdo.

Ventajas

  • Mayor libertad de movimiento.
  • Alternancia más sencilla entre ambas piernas.
  • Posición más natural.
  • Menor interferencia entre los pies.

Inconvenientes

También presentan una limitación que pocas veces se comenta.

Al quedar los pies separados, existe una tendencia natural a que se abran hacia el exterior.

Esto obliga al trabajador a activar continuamente la musculatura encargada de aproximar ambas piernas.

Los músculos responsables de este movimiento son principalmente los aductores de la cadera, especialmente:

  • aductor mayor;
  • aductor largo;
  • aductor corto;
  • grácil;
  • pectíneo.

Si la suspensión se prolonga, mantener esa tensión constante puede resultar fatigante.

Y esto es algo que se aprecia perfectamente cuando se prueban estos sistemas en ejercicios reales.

4.3. Sistemas antitrauma dobles estabilizados o convertibles

A mi juicio, representan la evolución lógica de los anteriores.

Funcionan inicialmente como dos estribos independientes, pero incorporan la posibilidad de unir ambos apoyos entre sí mediante una cinta regulable o un punto de conexión adicional.

Es decir, permiten trabajar en 2 configuraciones:

Configuración A

Dos estribos completamente independientes.

Configuración B

Dos estribos unidos entre sí para evitar la apertura excesiva de las piernas.

Ventajas

  • Mayor versatilidad.
  • Mejor adaptación antropométrica.
  • Reducción de la fatiga de los aductores.
  • Posibilidad de encontrar la postura más cómoda.
  • Compatibilidad con usuarios de diferente talla.

Inconvenientes

  • Mayor complejidad.
  • Más componentes.
  • Necesidad de familiarización previa.
  • Precio habitualmente superior.

5. Compatibilidad con el arnés: no todos los sistemas se integran igual

Uno de los aspectos más olvidados cuando se habla de dispositivos antitrauma, cintas antitrauma, pedales antitrauma o sistemas de alivio postcaída es la forma en la que éstos se conectan al arnés.

Y no es un detalle menor.

Dependiendo del diseño, la transmisión de cargas, la ergonomía y la comodidad del usuario pueden variar considerablemente.

Desde mi experiencia, podemos distinguir dos grandes configuraciones.

5.1. Sistemas fijados a las cintas laterales del arnés

Son, probablemente, los más habituales.

En este caso, las cintas antitrauma se fijan directamente sobre las propias cintas estructurales del arnés situadas aproximadamente a la altura de la cadera.

Esto puede hacerse mediante:

  • cintas envolventes;
  • gazas textiles;
  • pasadores;
  • sistemas cosidos;
  • elementos desmontables.

¿Dónde se instalan?

En la mayoría de arneses anticaídas convencionales, las cintas estructurales de las piernas y del torso se cruzan o convergen aproximadamente a la altura de la cadera, proporcionando un punto adecuado para alojar estos sistemas.

También es frecuente encontrarlos en:

  • arneses anticaídas con posicionamiento;
  • arneses para trabajos verticales;
  • arneses con asiento;
  • arneses equipados con anillas laterales de posicionamiento.

En estos últimos, las propias cintas o estructuras asociadas a las anillas laterales permiten fijar los pedales antitrauma o estribos antitrauma.

¿Cómo se comportan?

Cuando el trabajador despliega el sistema y apoya el peso sobre las cintas de alivio postcaída, parte de la carga generada por ese apoyo se transmite directamente a las cintas estructurales del arnés donde están instaladas.

El comportamiento resulta relativamente intuitivo y suele ofrecer una buena integración con la mayoría de configuraciones existentes.

Ventajas

  • Compatibilidad muy amplia.
  • Instalación sencilla.
  • Adaptables a numerosos arneses.
  • Menor dependencia del diseño específico del fabricante.

Inconvenientes

  • La posición final depende mucho del arnés utilizado.
  • En determinados modelos puede dificultarse el acceso.
  • Si la instalación no es correcta, puede comprometer la ergonomía.

5.2. Sistemas fijados al punto dorsal del arnés

Existe una segunda filosofía menos habitual pero técnicamente muy interesante.

En lugar de fijarse sobre las cintas laterales del arnés, el dispositivo antitrauma se conecta directamente al punto dorsal de enganche anticaídas.

Un ejemplo conocido de este planteamiento es el Helpstep de CAMP Safety (que permite ambas configuraciones: conexión a cintas o anilla dorsal).

¿Cómo funciona?

En una suspensión tras la detención de una caída, la trayectoria de la carga suele ser la siguiente:

Anclaje → subsistema de conexión → anilla dorsal del arnés → estructura del arnés → trabajador.

Sin embargo, en este tipo de configuraciones, el sistema antitrauma nace directamente desde la propia anilla dorsal.

Es decir, una vez desplegado, el apoyo generado por los estribos o pedales antitrauma deriva directamente del punto dorsal al propio sistema de alivio.

¿Qué implica esto?

Desde un punto de vista práctico, el trabajador no depende tanto de la ubicación concreta de las cintas laterales del arnés.

El sistema tiende a quedar más centrado respecto al eje de suspensión.

Ventajas

  • Posicionamiento más uniforme.
  • Menor dependencia del diseño lateral del arnés.
  • Integración interesante en determinados modelos.
  • Permite hacer una especie de asiento como se muestra a continuación usando arnés de verticales.

Inconvenientes

  • Compatibilidad más limitada.
  • Dependencia del diseño del fabricante.
  • No todos los arneses admiten este tipo de configuración.
  • Puede requerir una mayor familiarización por parte del usuario.

5.3. ¿Cuál es mejor?

Sinceramente, no creo que exista una respuesta universal.

Después de ver distintos sistemas y probar algunos de ellos, mi impresión es que ambos enfoques son perfectamente válidos cuando están correctamente diseñados e instalados.

Los sistemas fijados a las cintas laterales destacan por su enorme versatilidad y porque son los que más habitualmente encontramos en el mercado.

Los sistemas anclados al punto dorsal aportan soluciones interesantes desde el punto de vista de la geometría y del centrado del usuario suspendido, aunque suelen estar más ligados a diseños concretos.

Por eso, más que preguntarse qué sistema es «el mejor», creo que la pregunta adecuada sería:

¿Es compatible con mi arnés? ¿He practicado su utilización? ¿Me permite adoptar una postura razonablemente cómoda mientras llega el rescate?

Porque un excelente sistema antitrauma instalado sobre un arnés incompatible puede convertirse en una auténtica pesadilla… y un sistema aparentemente sencillo, pero bien integrado y conocido por el usuario, puede resultar mucho más eficaz en una situación real.


6. Cómo utilizar correctamente unas cintas antitrauma

Aunque siempre debe seguirse el manual del fabricante, el procedimiento suele ser muy similar.

6.1. Mantener la calma

Intentar controlar la situación y comunicarse con el equipo de rescate. (Esto para mi es el 75% de la clave del éxito: Calma, comunicación y coordinación)

6.2. Localizar el sistema

Identificar visualmente las cintas antitrauma o pedales antitrauma.

6.3. Desplegar completamente el dispositivo

Extraer las cintas o estribos según las instrucciones.

6.4. Introducir uno o ambos pies

Apoyar correctamente el peso.

6.5. Alternar la carga

Cambiar periódicamente el apoyo entre ambas piernas.

6.6. Esperar el rescate

Sin movimientos bruscos ni manipulaciones innecesarias.


7. Los errores más frecuentes que veo en formación

Después de años impartiendo cursos de trabajos en altura, rescate y utilización de EPIs, me he dado cuenta de que los problemas relacionados con los dispositivos antitrauma rara vez tienen que ver con el propio equipo.

El problema suele estar entre el arnés y el casco.

Y, curiosamente, muchos de estos errores se repiten una y otra vez, independientemente del sector o de la experiencia previa del trabajador.

7.1. No saber que existen

Es, probablemente, el error más frecuente.

En más de una formación he preguntado al grupo:

«¿Quién sabe para qué sirven esas pequeñas cintas plegadas que lleváis en el arnés?»

Y muchas veces nadie responde.

No es que el trabajador sea negligente.

Simplemente, nadie se lo ha explicado.

Y es difícil utilizar correctamente un equipo cuya existencia desconoces.

7.2. No haberlas desplegado nunca

Muy relacionado con el punto anterior.

Muchos trabajadores saben que llevan unas cintas antitrauma, unos pedales antitrauma o unos estribos de alivio postcaída, pero jamás han practicado su despliegue.

Y eso genera un problema evidente.

El día que realmente las necesiten, estarán suspendidos, posiblemente doloridos, con adrenalina elevada y con una capacidad de razonamiento muy inferior a la de una situación controlada.

La primera vez que alguien utiliza un dispositivo antitrauma no debería ser después de una caída real.

7.3. Llevarlas mal instaladas

Este error aparece sobre todo en los sistemas independientes.

He visto dispositivos montados del revés, cintas cruzadas, sistemas fijados en puntos distintos a los previstos por el fabricante o directamente imposibles de desplegar porque habían quedado atrapados entre otros accesorios del arnés.

El resultado es que el trabajador cree disponer de un sistema de alivio postcaída cuando, en realidad, puede que no sea capaz de utilizarlo.

Por eso es importante comprobar periódicamente:

  • dónde está instalado;
  • cómo está instalado;
  • si puede desplegarse fácilmente;
  • y si sigue siendo compatible con el arnés utilizado.

7.4. No ajustarlos a la longitud adecuada

Es un error del que se habla poco.

Especialmente en los sistemas regulables, la longitud del estribo condiciona enormemente la comodidad y la eficacia del apoyo.

Si queda demasiado corto, el trabajador apenas puede descargar peso.

Si queda demasiado largo, tendrá dificultades para incorporarse.

Y si nunca se ha probado previamente, ajustar correctamente la longitud mientras se está suspendido puede resultar bastante complicado.

Por eso recomiendo practicarlo antes.

Cada persona tiene una altura distinta, una longitud de piernas diferente y una configuración específica de arnés.

7.5. Utilizar únicamente una pierna

Aunque en determinadas circunstancias puede ser inevitable, muchos usuarios tienden a apoyar siempre el mismo pie.

Esto reduce parte de los beneficios potenciales del sistema.

Alternar el apoyo entre ambas piernas y modificar ligeramente la postura puede ayudar a mejorar el confort y reducir la fatiga muscular.

Especialmente en los sistemas de doble estribo, merece la pena familiarizarse con diferentes posiciones durante las prácticas.

7.6. Pensar que sustituyen al rescate

Quizá sea el error más peligroso de todos.

El hecho de disponer de unas cintas antitrauma no elimina la necesidad de rescatar rápidamente al trabajador.

  • No convierten una suspensión en una situación segura.
  • No permiten dejar a una persona colgada indefinidamente.
  • Y no sustituyen un plan de rescate.

Su función es otra.

  • Ganar tiempo.
  • Intentar mejorar la tolerancia a la suspensión.
  • Facilitar cambios posturales.

Nada más.

Una caída detenida sigue siendo una emergencia.

7.7. Descubrir cómo funcionan después de una caída

Y éste resume, en cierto modo, todos los errores anteriores.

He visto trabajadores perfectamente equipados incapaces de desplegar unas simples cintas antitrauma cuando se les preguntaba cómo funcionaban.

No porque no quisieran.

No porque fueran imprudentes.

Sino porque nadie les había dado la oportunidad de practicar.

Por eso, si tuviese que dar un único consejo sobre estos dispositivos, sería éste:

Sácalos del bolsillo, desplíegalos, pruébalos suspendido y descubre cómo funcionan antes de necesitarlos de verdad.

Porque el mejor momento para aprender a utilizar un sistema antitrauma no es después de una caída.

Es durante la formación.


8. ¿Deben revisarse los dispositivos antitrauma?

Ésta es una de las preguntas más habituales cuando se habla de cintas antitrauma, pedales antitrauma, estribos antitrauma o sistemas de alivio postcaída.

Y la respuesta corta sería:

Sí, es recomendable revisarlos periódicamente, pero la situación normativa es diferente a la de un arnés o un anticaídas.

Y aquí conviene hacer una matización importante.

Los dispositivos antitrauma no suelen considerarse un componente del sistema anticaídas propiamente dicho. Es decir, no son el elemento encargado de detener la caída ni forman parte del subsistema de absorción de energía.

Por este motivo, su tratamiento documental suele ser diferente.

8.1. ¿Les aplica la UNE-EN 365?

En términos generales, no.

La UNE-EN 365 establece requisitos relativos a las instrucciones de uso, mantenimiento, examen periódico, reparación, marcado y embalaje de los equipos de protección individual contra caídas en altura.

Sin embargo, las cintas antitrauma o kits antitrauma no suelen aparecer expresamente contemplados dentro de esta norma como componentes sujetos obligatoriamente a examen periódico por persona competente, tal y como ocurre con arneses, elementos de amarre, absorbedores, retráctiles o dispositivos anticaídas.

Por tanto, no puede afirmarse de forma general que exista una obligación derivada directamente de la EN 365 para revisar estos accesorios con la misma periodicidad exigida para otros componentes del sistema anticaídas.

8.2. Entonces, ¿hay que revisarlos o no?

Desde mi punto de vista, sí.

Aunque no exista una obligación tan claramente definida como la que encontramos en otros EPIs anticaídas, resulta totalmente recomendable realizar inspecciones periódicas.

Al fin y al cabo, estamos hablando de un accesorio que puede utilizarse en una situación de emergencia y del que puede depender parte del confort y de la tolerancia del trabajador suspendido mientras llega el rescate.

Ahora bien, la periodicidad concreta dependerá fundamentalmente de lo que establezca cada fabricante en su manual de instrucciones.

8.3. ¿Qué indican los fabricantes?

La realidad es que existe bastante disparidad.

En mi experiencia revisando documentación técnica, los fabricantes suelen adoptar tres enfoques diferentes.

Fabricantes que no indican nada específico

Son probablemente los más habituales.

El manual describe el uso del dispositivo, pero no establece un programa concreto de revisiones periódicas ni una metodología detallada de inspección.

Fabricantes que «recomiendan» inspecciones periódicas

Otros fabricantes indican expresamente que sería conveniente realizar comprobaciones periódicas del estado del equipo.

Estas revisiones suelen centrarse en aspectos básicos como:

  • estado general de las cintas;
  • presencia de cortes o abrasiones;
  • desgaste;
  • contaminación;
  • deterioro de las costuras;
  • funcionamiento correcto de hebillas o sistemas de regulación;
  • legibilidad del marcado.

Fabricantes que establecen revisiones en profundidad obligatorias

Algunos van un paso más allá y recomiendan que una persona competente realice inspecciones exhaustivas con una periodicidad determinada, por ejemplo cada doce meses, aunque esta recomendación suele derivar de las instrucciones del fabricante y no de una exigencia normativa general.

8.4. ¿Y qué ocurre con la vida útil o la caducidad?

Sucede algo muy parecido.

No existe un criterio único.

Hay fabricantes que asignan a estos dispositivos antitrauma una vida útil determinada, similar a la que podemos encontrar en otros equipos textiles, estableciendo un periodo máximo de utilización condicionado además al almacenamiento, mantenimiento y frecuencia de uso.

Sin embargo, otros fabricantes no fijan una fecha de caducidad concreta.

En estos casos, la retirada del servicio queda supeditada al estado real del equipo.

Es decir, el dispositivo continuará utilizándose mientras conserve unas condiciones adecuadas y deberá retirarse cuando presente deterioros, daños o anomalías que puedan comprometer su utilización.

8.5. Mi opinión

Personalmente, aunque estos accesorios no estén sometidos de forma general al mismo régimen de revisión que otros componentes del sistema anticaídas, creo que ignorarlos sería un error.

He visto trabajadores utilizar durante años las mismas cintas antitrauma sin que nadie las hubiese desplegado jamás para comprobar su estado.

Y precisamente porque suelen pasar desapercibidas, es fácil que acumulen suciedad, desgaste o pequeños daños sin que nadie repare en ello.

Por eso, mi recomendación es sencilla:

Consulta siempre las instrucciones del fabricante, sigue las periodicidades que éste establezca y, si no existe una pauta concreta, incorpora al menos una comprobación periódica razonable dentro del programa habitual de inspección de los equipos utilizados por el trabajador.

Al fin y al cabo, un dispositivo antitrauma que nunca se revisa puede convertirse en una desagradable sorpresa el único día en el que realmente haga falta utilizarlo.


9. ¿Cuándo recomiendo especialmente utilizarlos?

Desde mi experiencia, aportan mayor valor en trabajos donde el rescate puede demorarse.

Por ejemplo:

  • mantenimiento industrial;
  • estructuras metálicas;
  • cubiertas;
  • telecomunicaciones;
  • parques eólicos;
  • grandes líneas de vida;
  • determinados espacios confinados;
  • zonas alejadas del acceso inmediato del equipo de rescate.

En entornos donde la recuperación es prácticamente instantánea, su utilidad práctica puede ser menor.


10. Lo verdaderamente importante: El rescate

Y ésta es, probablemente, la idea más importante de todo el artículo.

  • Los dispositivos antitrauma pueden ayudar.
  • Las cintas antitrauma pueden aportar cierto alivio.
  • Los pedales antitrauma pueden facilitar cambios posturales.
  • Los kits antitrauma pueden ganar tiempo.

Pero ninguno de ellos elimina la necesidad de rescatar rápidamente al trabajador.

Una caída detenida sigue siendo una emergencia.

El verdadero sistema que salva vidas está formado por:

  • un plan de rescate;
  • equipos adecuados;
  • trabajadores formados;
  • simulacros periódicos;
  • tiempos de respuesta razonables.

Todo lo demás son medidas complementarias.


11. Conclusión

Da igual si los llamamos dispositivos antitrauma, cintas antitrauma, pedales antitrauma, estribos antitrauma, cintas de alivio postcaída, sistemas antitrauma o kits antitrauma.

Todos persiguen el mismo objetivo.

Y todos comparten la misma limitación.

  • No son milagrosos.
  • No eliminan el riesgo.
  • No sustituyen a un rescate eficaz.

Después de años viendo cómo se utilizan estos equipos, mi opinión es clara: pueden aportar valor cuando están bien seleccionados, correctamente instalados y, sobre todo, cuando las personas que los llevan han practicado realmente su utilización.

Porque el objetivo nunca ha sido sobrevivir colgado.

El objetivo siempre ha sido volver al suelo sano y salvo.

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David Lorenzo
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