1. Introducción
Cuando se habla de trabajos verticales, la mayoría de los profesionales piensa inmediatamente en cuerdas, descensores, bloqueadores, anclajes, arneses o sistemas de rescate.
Sin embargo, existe un elemento que suele pasar bastante desapercibido y que puede marcar una enorme diferencia en la comodidad y en la capacidad de trabajo del operario: la silla de suspensión.
Quien nunca ha pasado varias horas suspendido limpiando una fachada, realizando una inspección industrial, ejecutando trabajos de mantenimiento en una presa o revisando una estructura metálica quizá no le dé demasiada importancia.
Pero quien sí lo ha hecho sabe perfectamente de qué estoy hablando.
Después de varias horas colgado, unos pocos centímetros de apoyo pueden marcar la diferencia entre terminar la jornada razonablemente cómodo o acabar completamente destrozado.
Por ese motivo las sillas para trabajos verticales llevan décadas utilizándose en todo el mundo.
Y, curiosamente, siguen siendo uno de los elementos más desconocidos dentro del sector.
2. ¿Qué es una silla para trabajos verticales?
2.1. Definición
Una silla para trabajos verticales es un elemento auxiliar diseñado para proporcionar apoyo al trabajador durante periodos prolongados de suspensión.
Su objetivo es muy simple:
permitir sentarse.
Nada más.
- No detiene caídas.
- No protege frente a riesgos.
- No sustituye al arnés.
- No forma parte del sistema anticaídas.
Simplemente proporciona una superficie sobre la que descansar parte del peso corporal.
2.2. ¿Por qué son necesarias?
Cuando un trabajador permanece suspendido únicamente del arnés, gran parte del peso corporal se transmite a través de las cintas perneras.
Estas cintas ejercen presión sobre la zona inguinal, muslos y pelvis.
Durante periodos cortos esto no suele representar un problema importante.
Sin embargo, cuando la suspensión se prolonga durante horas aparecen molestias cada vez mayores:
- Dolor en piernas.
- Fatiga muscular.
- Compresión de tejidos blandos.
- Entumecimiento.
- Problemas circulatorios.
- Molestias lumbares.
La silla permite repartir mejor la carga sobre una superficie más amplia y cómoda.
3. Beneficios reales de utilizar una silla
3.1. Mayor comodidad
Es la ventaja más evidente.
Y probablemente la razón por la que existen.
3.2. Menor fatiga muscular
Cuando el trabajador puede descansar parte del peso sobre una superficie rígida, la musculatura permanece menos tiempo en tensión.
3.3. Mejor productividad
Un trabajador cómodo suele trabajar mejor.
Parece una obviedad.
Pero es una realidad.
3.4. Mejor tolerancia a la suspensión prolongada
La silla ayuda a disminuir parte de la presión ejercida por las cintas del arnés.
Y esto nos lleva a un tema especialmente interesante.
4. Relación entre las sillas y el síndrome del arnés
El síndrome ortostático de suspensión, también conocido como síndrome del arnés, aparece cuando una persona permanece suspendida durante un periodo prolongado con movilidad reducida.
La sangre tiende a acumularse en las extremidades inferiores.
La circulación de retorno disminuye.
Y pueden aparecer complicaciones potencialmente graves.
La silla no elimina este riesgo.
Conviene dejar esto muy claro.
- No sustituye un procedimiento de rescate.
- No evita una evacuación rápida.
- No convierte una suspensión prolongada en algo seguro.
Pero sí puede contribuir a mejorar el confort y reducir parte de la presión ejercida por las perneras.
En consecuencia, muchos trabajadores toleran mejor largas jornadas suspendidos cuando utilizan una silla correctamente regulada.
5. ¿La silla es un EPI?
La respuesta es no.
Y esta es probablemente la mayor confusión existente sobre este tipo de equipos.
Las sillas de trabajos verticales no son equipos de protección individual.
- No están destinadas a detener una caída.
- No constituyen un sistema anticaídas.
- No forman parte del sistema de protección frente al riesgo de caída de altura.
Por este motivo, habitualmente no encontraremos certificaciones equivalentes a las existentes para arneses, conectores o dispositivos anticaídas.
La silla simplemente actúa como un accesorio ergonómico.
El trabajador sigue estando protegido por:
- El arnés para trabajos verticales
- Las cuerdas semiestáticas.
- Los conectores.
- Los descensores manuales
- Los anclajes.
Si la silla desapareciese repentinamente, el trabajador seguiría suspendido del sistema principal.
Incómodo.
Pero seguro.
Y esa diferencia es fundamental para entender qué es realmente una silla de trabajos verticales.
6. Características de una buena silla
6.1. Rigidez adecuada
Una silla excesivamente flexible suele resultar incómoda.
6.2. Peso contenido
Especialmente importante en accesos largos.
6.3. Compatibilidad con el arnés
No debe interferir con el punto ventral.
6.4. Ausencia de puntos de presión
Uno de los errores más frecuentes en diseños deficientes.
6.5. Resistencia a la abrasión
Especialmente importante en entornos industriales.
7. Modelos comerciales más conocidos
Actualmente prácticamente todos los fabricantes importantes del sector disponen de algún modelo.
Entre los más conocidos encontramos:
- Petzl Podium.
- Irudek Skyplay.
- Seat Pro V1.
- Modelos de Camp Safety.
- Modelos de Climbing Technology.
- Modelos de Beal.
- Modelos de Edelrid.
- Modelos de Climax.
Cada fabricante apuesta por soluciones ligeramente diferentes.
Pero todos persiguen el mismo objetivo: hacer más soportable la suspensión prolongada.
8. Sillas comerciales frente a sillas artesanales
Aquí aparece uno de los aspectos más curiosos de los trabajos verticales.
Y es que muchas de las mejores sillas que he visto nunca han salido de una fábrica.
Han salido de un taller.
Durante décadas los profesionales han fabricado sus propios asientos utilizando:
- Tablas de madera.
- Planchas de aluminio.
- Placas de acero ligero.
- Materiales compuestos.
- Asientos modificados.
Y no existe nada inherentemente incorrecto en ello.
La razón es sencilla.
La silla no es el elemento que proporciona la protección contra caídas.
La silla únicamente sirve para sentarse.
Por tanto, el hecho de que sea comercial o artesanal no determina por sí mismo si es válida o no.
Lo importante es que:
- Sea resistente.
- Sea cómoda.
- No tenga aristas cortantes.
- No interfiera con el arnés.
- No dificulte el rescate.
- No genere nuevos riesgos.
9. La famosa silla de Coca-Cola
Hace años me contaron una anécdota que ilustra perfectamente muchas de las confusiones que existen en este sector.
Durante unos trabajos en la fachada del Ayuntamiento de Lugo, un trabajador vertical veterano realizaba tareas suspendido mediante técnicas de acceso por cuerda.
Lo que llamó la atención de los viandantes no fue el sistema de trabajo.
Fue la silla.
El hombre utilizaba una vieja silla de plástico de Coca-Cola a la que había cortado las patas y realizado varios agujeros para conectar unos cordinos al arnés.
Desde la calle, la imagen era bastante llamativa.
Alguien llamó a la policía.
Los agentes acudieron al lugar y ordenaron detener temporalmente los trabajos.
Cuando el operario descendió explicó que aquella silla no era un elemento de seguridad.
Simplemente era donde se sentaba.
Y técnicamente tenía razón.
Lo curioso es que, según me contaron, el sistema que utilizaba probablemente tenía aspectos mucho más preocupantes que aquella silla.
Cabe decir que fue a principios de los 2000….hablamos de una época muy distinta a la actual.
Por lo visto descendía utilizando un ocho procedente del mundo de la escalada.
Trabajaba sobre una única cuerda.
No disponía de línea de seguridad independiente.
Utilizaba conectores que probablemente ni siquiera tenían cierre automático.
Y parte del material llevaba años de servicio.
Sin embargo, nada de eso llamó la atención.
Toda la preocupación se centró en la silla de Coca-Cola.
Y esta historia demuestra algo que sigue ocurriendo hoy.
Muchas personas juzgan la seguridad de un sistema por el elemento más visible.
Pero los riesgos reales suelen encontrarse en otros lugares.
- La resistencia de los anclajes.
- La compatibilidad de los equipos.
- El estado de las cuerdas.
- La formación del trabajador.
- La planificación del rescate.
- La redundancia del sistema.
La silla era probablemente el elemento menos importante de todo aquel montaje.
Pero fue el único que llamó la atención.
10. Vida útil y caducidad
Una pregunta muy habitual es si las sillas tienen fecha de caducidad.
La respuesta es que depende del fabricante.
Al no tratarse de EPIs, no existe una exigencia armonizada equivalente a la existente para otros equipos de protección.
Por este motivo encontramos situaciones muy diferentes.
Algunos fabricantes establecen una vida útil máxima.
Otros únicamente exigen inspecciones periódicas.
Y otros se limitan a indicar criterios de retirada.
La situación es muy similar a la que encontramos con:
- Pedales para bloqueadores.
- Estríbos.
- Cintas antitrauma.
- Otros accesorios auxiliares.
En la práctica, más importante que la edad suele ser el estado real del equipo.
Durante las inspecciones conviene revisar:
- Costuras.
- Cordinos.
- Hebillas.
- Elementos metálicos.
- Tableros interiores.
- Deformaciones.
- Abrasiones.
- Cortes.
- Daños químicos.
Como siempre, la referencia principal debe ser el manual de instrucciones del fabricante.
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