1. Introducción
Si hay un equipo que veo comprarse por obligación más que por convencimiento, ese es la saca de rescate.
Muchas empresas la adquieren porque la evaluación de riesgos la exige, porque el procedimiento de trabajo la menciona o porque alguien les ha dicho que necesitan un plan de rescate.
Y entonces ocurre algo curioso.
- Se compra la saca.
- Se cuelga en una pared.
- Se coloca dentro de un vehículo.
- Se deja en una cubierta.
- Y nadie vuelve a tocarla.
He visto sacas que llevaban cinco años sin abrirse. He visto trabajadores que no sabían lo que había dentro. He visto equipos incompatibles entre sí. He visto cuerdas demasiado cortas. He visto sistemas desmontados.
Y también he visto auténticos rescates que podrían haberse complicado enormemente simplemente porque la saca no estaba preparada.
La realidad es sencilla.
La saca no rescata.
La formación, el procedimiento y el entrenamiento sí.
Pero disponer de un kit correctamente diseñado puede marcar la diferencia entre resolver una emergencia en pocos minutos o improvisar mierdas cuando ya no queda tiempo.
2. ¿Qué es realmente una saca de rescate?
Una saca de rescate no es una bolsa llena de material.
Es una maniobra empaquetada y lista para usar.
Su función es permitir:
- liberar a una víctima suspendida;
- transferir la carga;
- desconectar el sistema original;
- descender al accidentado;
No existe una norma que diga exactamente qué debe contener.
La legislación obliga a disponer de procedimientos y medios adecuados.
Por tanto, el contenido dependerá del escenario.
No necesita el mismo equipo una cubierta industrial que un aerogenerador o una estructura de gran altura.
3. Elementos mínimos de una saca de rescate
Aunque no existe ninguna norma que establezca exactamente el contenido de una saca de rescate, sí existe una serie de equipos mínimos que, desde mi punto de vista, debería incorporar cualquier kit destinado a trabajos en altura.
3.1. Elementos de anclaje
Todo rescate necesita un anclaje.
Por ello, la mayoría de kits incorporan alguno o varios de estos anclajes temporales:



Los anclajes textiles aportan mucha versatilidad cuando se trabaja sobre vigas, estructuras metálicas o puntos no previstos inicialmente.
En muchos casos se utilizan los mismos elementos que encontramos en los sistemas anticaídas habituales.
3.2. Conectores
Los mosquetones son el pegamento del sistema.
Una saca básica suele necesitar entre cuatro y seis conectores EN 362.
Personalmente prefiero disponer de algún conector adicional porque muchas veces simplifica enormemente las maniobras.


3.3. Sistema de elevación o descompresión
Muchos rescates consisten simplemente en elevar unos centímetros a la víctima.
Para ello se utilizan polipastos con ventajas mecánicas 4:1 o 5:1.
Por ejemplo, UP YOU GO de CLIMBING TECHNOLOGY o JAG SYSTEM de PETZL.


Actualmente existen sistemas premontados que reducen enormemente los errores.
La ventaja de estos equipos es evidente:
- rapidez;
- menor probabilidad de error;
- menos formación necesaria;
- mayor seguridad.
3.4. Descensor
Una vez liberada la víctima normalmente será necesario descenderla.
Aquí aparecen dispositivos certificados según EN 341 o equipos certificados conforme a EN 12841.
Pero el descensor manual no debe analizarse individualmente. Debe analizarse conjuntamente con la cuerda.
Y aquí aparecen algunos de los errores más graves que veo y comentaremos más adelante.
Los mas habituales:
- Descensor ID de PETZL
- Descensor RIG de PETZL
- Descensor ID EVAC de PETZL
- Descensor MAESTRO de PETZL
- Descensor Sparrow de CLIMBING TECHNOLOGY / SKYLOTEC
- Descensor Giant de CAMP SAFETY



3.5. Cuerda semiestática
La cuerda semiestática debe permitir llegar hasta la zona de evacuación.
Parece una obviedad.
Pero no siempre ocurre.
Una cubierta de ocho metros no necesita la misma cuerda que una estructura de veinte.
Además, hay que considerar:
- nudos;
- polipastos;
- márgenes de seguridad;
- posibles desvíos.
** Las cuerda usada con un descensor EN 341 deber ser obligatoriamente de la marca y modelos indicados por el fabricante en el manual de instrucciones. No vale cualquier cuerda semiestática aunque sea de diametro compatible.
3.6. Sistema de conexión a la víctima
No siempre es necesario descender hasta el accidentado.
En muchos casos pueden utilizarse:



Cuando esto es posible, el rescate se simplifica enormemente.
Cuando no, probablemente sea necesario un rescate acompañado.
En ciertas situaciones podemos utilizar un descensor automático con volante para hacer el desbloqueo y posterior descensor controlado de la victima. POr ejemplo con el evacuador BOREAS HUB de IRUDEK.

4. ¿Cuánta cuerda necesita realmente una saca?
Esta es probablemente una de las preguntas más habituales.
Y la respuesta es muy sencilla:
La suficiente para llegar al suelo.
Pero también hay que considerar:
- la longitud del polipasto;
- el recorrido del sistema;
- los nudos;
- los márgenes de seguridad.
He visto kits destinados a trabajos a veinte metros que incorporaban únicamente veinte metros de cuerda.
Y evidentemente eso no funciona.
La longitud debe calcularse para el peor escenario previsible.
5. ¿Cuándo una saca deja de ser suficiente?


La mayoría de kits comerciales con por ejemplo el JAG RESCUE KIT de Petzl están pensados para:
- un rescatador;
- una víctima;
- un descenso «sencillo».
Pero hay situaciones donde esto deja de ser suficiente:
- cubiertas complejas;
- trabajos verticales;
- grandes estructuras;
- rescates con acompañamiento;
- rescates sin posibilidad de descender totalmente vertical (rápel guiado)
En estos casos pueden ser necesarias:
- cuerdas adicionales;
- rescates acompañados;
- desvíos;
- sistemas guiados;
- segundos rescatadores.
- montaje de tirolinas,
- placas multianclaje,
- poleas,
- y un enorme etc….
6. Los errores que veo continuamente
6.1. Comprar la saca y no volver a tocarla
La saca se compra.
Se almacena.
Se revisa una vez al año.
Y nadie vuelve a practicar.
El rescate no se aprende leyendo un manual o con un power point.
Se aprende utilizando el equipo.
6.2. Utilizar componentes incompatibles entre sí
Esta es probablemente una de las situaciones más graves que me he encontrado.
Hace poco revisaba una saca que incorporaba un descensor D4 junto con una cuerda de 12 mm de otro fabricante.
El problema era enorme.
Por un lado, el D4 no está certificado conforme a EN 341.
Por otro, la cuerda no era la aprobada por el fabricante.
Y además el diámetro ni siquiera coincidía.
El resultado era un sistema cuyos componentes podían ser válidos individualmente, pero no trabajando juntos.
Un descensor no admite cualquier cuerda.
No basta con que sea semiestática.
No basta con que tenga un diámetro parecido.
Hay que utilizar las cuerdas aprobadas por el fabricante.
6.3. Comprar por precio a proveedores no especializados
Esto ocurre mucho más de lo que parece.
Se mete en una oferta:
- una cuerda;
- un descensor;
- unos mosquetones;
- una bolsa.
Y ya tenemos una saca.
No.
Tenemos un conjunto de material.
Una saca es una maniobra preparada.
6.4. Tener una bolsa llena de material en lugar de una saca operativa
Este error me parece gravísimo.
Hace poco revisábamos unas sacas adquiridas por un cliente.
Las cuerdas seguían en madeja.
- Había rizos.
- Nudos.
- Torsiones.
- Los conectores estaban sueltos.
- Los sistemas no estaban montados.
Solo preparar la cuerda llevaba varios minutos.
Después había que montar todo.
Cinco o diez minutos perdidos.
Y esos minutos son precisamente los que no tiene una víctima suspendida.
Una saca debe abrirse y poder utilizarse.
No montarse durante la emergencia.
6.5. Utilizar la saca como almacén de material
Otro problema muy habitual.
Hace falta un mosquetón.
Se coge de la saca.
Hace falta una cinta.
Se coge de la saca.
Hace falta una cuerda.
Se coge de la saca.
Y poco a poco desaparecen componentes.
Por eso en muchas instalaciones he terminado implantando el precintado de las sacas.
Un simple precinto plástico permite:
- saber si alguien la ha abierto;
- garantizar que el contenido sigue completo;
- evitar pérdidas de material;
- proteger el interior del polvo;
- reducir la entrada de agua.
El precinto no impide el rescate.
Se rompe con la mano en segundos.
Pero aporta una enorme tranquilidad.
6.6. Pensar que el precinto impide conocer el material
Esta objeción aparece continuamente.
«Si la saca está precintada nadie sabe lo que lleva.»
Mi recomendación es sencilla.
Si una empresa dispone de veinte sacas:
- diecinueve deben estar cerradas y operativas;
- una debe utilizarse para formación.
Esa saca de formación puede desmontarse.
Practicarse.
Manipularse.
Utilizarse durante los simulacros.
Pero las demás deben permanecer exactamente igual que el día que se revisaron.
La formación no debe hacerse con la saca de emergencia.
Debe hacerse con una saca destinada específicamente a aprender.
6.7. Llevar poca cuerda
Sorprendentemente frecuente.
Se compra una longitud estándar.
Nadie calcula la altura real.
Y el día del rescate la cuerda no llega.
6.8. Pensar que una única saca sirve para cualquier escenario
La saca de una cubierta puede no servir para una torre.
El kit de una línea de vida puede resultar insuficiente en un espacio confinado.
Cada escenario requiere un análisis propio.
7. Entonces, ¿qué recomiendo?
Mi recomendación es bastante sencilla.
Una saca de rescate debería:
- estar diseñada para el escenario real;
- incorporar componentes compatibles;
- encontrarse premontada;
- disponer de cuerda suficiente;
- mantenerse precintada;
- revisarse periódicamente;
- entrenarse regularmente.
Y sobre todo.
Debe poder utilizarse inmediatamente.
Porque una saca de rescate no es un catálogo dentro de una bolsa.
Es una maniobra preparada.
Y el día que haga falta, probablemente nadie tendrá tiempo para buscar un mosquetón que alguien cogió hace seis meses.
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