2. CERTIFICACIÓN DE LAS CAMILLAS
El primer error: creer que todas las camillas se certifican igual
No. Y de hecho, dos camillas aparentemente similares pueden estar certificadas de formas completamente distintas. En el mercado actual nos encontramos tres grandes enfoques según el criterio que tenga cada fabricante.
2.1. Camillas certificadas como producto sanitario
Históricamente, muchos fabricantes certificaron sus camillas como dispositivos médicos: producto sanitario, dispositivo médico clase I, marcado CE sanitario. Durante años se utilizó muchísimo la antigua Directiva 93/42/CEE sobre productos sanitarios.
De hecho, todavía es relativamente habitual encontrar certificaciones antiguas donde aparece algo parecido a esto:
El problema es que mucha gente sigue citando esa directiva sin saber que ya no está vigente. La antigua 93/42/CEE fue sustituida por el Reglamento (UE) 2017/745 —el conocido MDR—. Por eso hoy podemos encontrar camillas antiguas certificadas bajo 93/42 y modelos modernos bajo MDR 2017/745. Ambas pueden ser perfectamente válidas dependiendo de la fecha de fabricación, la transición regulatoria y la documentación asociada.
2.2. Certificar como EPI o equipo de rescate
Aquí aparece la famosa EN 1497:2007. Y aquí empieza otra confusión enorme del sector.
Entonces, ¿por qué tantas camillas hablan de EN 1497? Porque muchos fabricantes utilizan parcialmente esta norma para justificar ensayos de carga, puntos de suspensión, comportamiento estructural y maniobras verticales. Pero claro: una camilla NO es un arnés.
Por eso muchas certificaciones incluyen exclusiones parciales. Un ejemplo típico de lo que puedes encontrar en la ficha técnica:
Es decir: cumple parcialmente, excluye determinados apartados, adapta la norma a un producto que realmente no encaja completamente dentro de ella. Y esto es completamente habitual. Petzl, Skedco, Abtech Safety, Spencer y muchos otros hacen exactamente esto.
2.3. Camillas que no son ni producto sanitario ni EPI
Y aquí entramos en el terreno más desconocido. Existe una tercera categoría muy habitual: camillas que no se certifican ni como producto sanitario, ni como EPI, ni bajo EN 1497, ni bajo MDR. Y aun así se venden perfectamente para rescate industrial.
¿Cómo es posible? Porque muchas camillas de rescate técnico realmente no encajan bien en ninguna categoría normativa clásica. Entonces muchos fabricantes optan por comercializarlas simplemente como equipo técnico de rescate, dispositivo industrial o sistema de evacuación. Sin acogerse a una norma armonizada concreta.
Aquí el sector hace bastante daño. Porque muchas veces se vende «camilla certificada» sin explicar bajo qué criterio, para qué tipo de maniobra, con qué limitaciones o qué apartados concretos cubre realmente.
Y eso es peligrosísimo. Porque una camilla puede:
| Capacidad declarada | ¿Apta para todo? | Lo que falta preguntar |
|---|---|---|
| Soporta 300 kg en horizontal | Depende | ¿Y en vertical? ¿Con qué eslingado? |
| «Certificada para rescate vertical» | No necesariamente | ¿Para evacuación? ¿con torno de recuperación? ¿Helicóptero? |
| Puntos de suspensión certificados | Parcialmente | ¿Antirrotación? ¿Vertical estricta por boca de hombre? |
| Marcado CE | No siempre completo | ¿Bajo qué directiva? ¿Vigente o obsoleta? |
En este sentido lo que va a primar es el propio manual de instrucciones de la camilla para que podemos ver específicamente sus condiciones de utilización. Esto me va a dar una información mas relevante que la norma de certificación.
3. TIPOS DE CAMILLAS DE RESCATE
Aquí aparece otro error muy habitual del sector: pensar que existe una única camilla válida para cualquier rescate.
No funciona así.
Cada tipo de camilla tiene ventajas, limitaciones y escenarios donde realmente marca diferencias. Y lo importante no es solo la norma o el marcado CE. Lo importante es entender:
- dónde se va a utilizar,
- cómo se va a evacuar,
- cuánto espacio existe,
- si habrá extracción en vertical,
- si hay boca de hombre,
- si hay arrastre,
- si hay riesgo de impacto lateral,
- y qué medios de rescate reales tiene el equipo.
Porque una camilla espectacular para helicóptero puede ser una auténtica pesadilla dentro de un depósito industrial estrecho.
3.1. Camillas enrollables o flexibles: las reinas del espacio confinado

Las camillas enrollables dominan gran parte del rescate industrial moderno. Especialmente en:
- espacios confinados,
- depósitos,
- alcantarillado,
- industria,
- petroquímica,
- rescate vertical,
- evacuaciones complejas.
¿Por qué?
Porque son ligeras, compactas, enrollables y extremadamente versátiles.
Modelos tipo:
- SKED de SKEDCO
- SLIX 100 de ABETCH SAFETY
- FLEX RESCUE PRO
- ROLLY de KONG SAFETY
- ECO de IRUDEK
- o las camillas flexibles industriales similares,
permiten:
- rescate horizontal,
- vertical,
- inclinado,
- arrastre,
- evacuación por pasos estrechos,
- trabajo con trípodes de rescate, tornos de rescate y anticaídas con recuperador,
- pescantes de rescate vertical,
- pescantes y sistema de rescate horizontal,
- polipastos de rescate,
- e incluso maniobras complejas de cambio de plano.
Además ocupan poquísimo espacio una vez almacenadas. Y esto en industria es oro.
Pero ojo.
También tienen limitaciones muy claras:
- protegen menos lateralmente a la víctima,
- inmovilizan peor,
- requieren una técnica de empaquetado correcta,
- y dependen muchísimo de la formación del rescatador.
Cagada habitual: pensar que “meter a alguien dentro y cerrar correas” ya es usar correctamente una camilla enrollable. No. Un mal empaquetado puede provocar desplazamientos, compresiones peligrosas o posiciones incompatibles con determinadas patologías.
3.2. Camillas tipo nido: protección, rigidez y rescate técnico serio

Luego tenemos las clásicas camillas tipo nido.
Y no, no están obsoletas. Ni mucho menos.
Siguen siendo espectaculares para:
- rescate técnico,
- montaña,
- industria pesada,
- evacuaciones complejas,
- helicóptero,
- rescates largos,
- zonas con mucho riesgo de golpe lateral,
- víctimas politraumatizadas.
La gran ventaja de las tipo nido es clarísima: Protegen muchísimo mejor a la víctima.
La estructura rígida aporta:
- mayor estabilidad,
- mejor inmovilización,
- mejor protección lateral,
- mejor comportamiento en determinadas verticales,
- y mayor seguridad psicológica para el paciente.
Especialmente en rescates donde:
- hay golpes contra estructuras,
- pasos complicados,
- evacuaciones largas,
- o pacientes muy lesionados.
Ejemplo de modelos de camilla nido más habituales:
- Spencer Shell
- Spencer Dakar
- Spencer Twin Shell
- Camilla nido 2 piezas basket 2 Pro
- Camilla metálica Basket Steel 2 Pro
El problema es que:
- ocupan mucho más,
- pesan más,
- maniobran peor en espacios estrechos,
- y pueden ser muy incómodas en accesos reducidos.
Meter una camilla tipo nido rígida dentro de determinados depósitos o galerías puede convertirse directamente en un infierno operativo.
3.3. Camillas híbridas y sistemas modernos

En los últimos años han aparecido muchísimas soluciones híbridas.
Camillas que intentan mezclar:
- flexibilidad,
- protección,
- verticalidad,
- ligereza,
- compactación,
- y resistencia estructural.
Aquí entran muchos modelos modernos industriales que buscan un equilibrio entre:
- las enrollables puras,
- y las nido rígidas tradicionales.
Algunos modelos de esta categoria son:
Algunas incorporan:
- refuerzos semirrígidos,
- tablas internas,
- sistemas de flotación,
- pulpos multipunto,
- elevación horizontal/vertical integrada,
- o configuraciones específicas para rescate técnico industrial.
Y aquí es donde realmente hay que dejar de mirar solo “la norma” y empezar a mirar:
- el manual,
- las limitaciones reales,
- los ensayos,
- las configuraciones autorizadas,
- y el escenario concreto donde se van a utilizar.
Porque el mejor equipo de rescate no es el más caro ni el más “certificado”.
Es el que realmente encaja con el procedimiento de rescate de la instalación.
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