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¿Hay que mojar una cuerda semiestatica EN 1891 antes de usarla?

 1. Introducción: una costumbre que casi todos hemos oído

«Antes de utilizar una cuerda de seguridad nueva, sumérgela 24 horas en agua fría y déjala secar lentamente a la sombra.»

Es una recomendación que aparece en cursos de trabajos verticales, rescate industrial y espeleología desde hace décadas. Algunos la siguen al pie de la letra. Otros la consideran una leyenda urbana.

Pero ¿qué hay realmente detrás de esta práctica? ¿Lo exige la UNE-EN 1891? ¿Es una recomendación técnica? ¿Puede llegar a convertirse en una obligación?

La respuesta, como suele ocurrir en seguridad, es: depende.


2. ¿La UNE-EN 1891 obliga a mojar una cuerda nueva?

La respuesta es clara:

No.

La UNE-EN 1891:1998 establece los requisitos aplicables a las cuerdas semiestáticas destinadas a la prevención de caídas de altura.

Entre otros aspectos regula:

  • Resistencia mínima.
  • Alargamiento.
  • Diámetro.
  • Ensayos dinámicos.
  • Deslizamiento funda-alma.
  • Resistencia con nudos.
  • Marcado.
  • Información suministrada por el fabricante.

Sin embargo:

La norma no contiene ningún requisito que obligue al usuario a remojar o lavar la cuerda antes de utilizarla por primera vez.

Por tanto:

  • No es una obligación normativa.
  • No es un requisito del marcado CE.
  • No invalida la conformidad del EPI si no se realiza.

Y aquí podría terminar el artículo.

Pero sería quedarnos sólo con la mitad de la historia.


3. Entonces, ¿de dónde viene esta recomendación?

La explicación está en la propia construcción de las cuerdas EN 1891.

Estas cuerdas están formadas por:

  • un alma portante (kern),
  • una funda protectora (mantle).

Habitualmente están fabricadas con poliamida.

Y la poliamida tiene una característica fundamental:

absorbe agua.

Cuando se moja:

  • las fibras se hinchan,
  • se reorganizan internamente,
  • modifican ligeramente sus dimensiones,
  • y al secarse tienden a estabilizarse.

El resultado es que la cuerda puede experimentar una reducción permanente de longitud.

Cuerda EN 1891 mostrando ondulaciones tras los primeros usos.

Imagen real de una cuerda utilizada en fachada. El serpenteo visible puede aparecer durante el proceso de estabilización de la cuerda y no implica por sí mismo un defecto o la necesidad de retirada del servicio. La cuerda requería ser mojada y no se hizo.


4. El encogimiento inicial: el verdadero motivo

Petzl explica:

«La poliamida se estira cuando está mojada y se encoge al secarse. Los mojados repetidos reducirán progresivamente la longitud de la cuerda.»

Y añade:

«La mayor parte del encogimiento ocurre durante el primer mojado.»

Según Petzl:

un remojo prolongado puede provocar reducciones del orden del 7–8 % de la longitud inicial.

Esto significa que una cuerda de 100 metros podría quedarse posteriormente en 92–95 metros dependiendo del fabricante y del tratamiento recibido.

Todo esto varia sensiblemente según el fabricante o bibliográfica que consultemos.


5. ¿Por qué puede ser importante?

5.1 Grandes verticales

Las cuerdas utilizadas en trabajos verticales o rescate, en:

  • silos,
  • pozos,
  • chimeneas,
  • depósitos,
  • aerogeneradores,

la longitud disponible puede ser crítica.

Una reducción de varios metros puede marcar la diferencia entre llegar al fondo o quedarse corto.

5.2 Corte de cuerdas desde bobina

Probablemente sea el caso donde más sentido tiene.

Muchas empresas adquieren bobinas de:

  • 200 m,
  • 500 m.

Y posteriormente cortan longitudes concretas.

Si el corte se realiza antes del primer encogimiento:

la longitud real final puede no coincidir con la prevista inicialmente.

Por ello numerosos profesionales prefieren:

acondicionar primero la cuerda y cortar después.


6. Menor deslizamiento funda-alma

Edelrid indica que el remojo inicial:

permite que la funda se ajuste más firmemente alrededor del alma.

Skylotec expresa una idea similar:

las fibras quedan más densamente alineadas y la funda abraza con mayor firmeza el núcleo de la cuerda.

Esto puede traducirse en:

  • menor movimiento relativo,
  • mayor estabilidad dimensional,
  • menor aparición de deformaciones iniciales.

7. Eliminación de residuos de fabricación

Otro aspecto poco conocido.

Petzl señala que durante el primer lavado pueden eliminarse lubricantes procedentes del proceso de fabricación.

El fabricante explica que:

puede aparecer un líquido jabonoso procedente de los lubricantes utilizados durante la producción.

Eliminarlos puede proporcionar:

  • un tacto más homogéneo,
  • mejor comportamiento en descensores,
  • una sensación más predecible durante el uso inicial.

8. Lo que cambia completamente el debate: la PPE-R/11.157

Y aquí aparece un documento que prácticamente nadie menciona.

Se trata de la:

PPE-R/11.157 V01

Recommendation for Use del grupo de organismos notificados del Reglamento (UE) 2016/425.

Aprobada por:

  • Vertical Group: 09/10/2024.
  • Horizontal Committee: 20/03/2025.

Su objeto es responder a una cuestión muy concreta.

8.1 La pregunta planteada

El documento pregunta literalmente:

«How to consider instructions for use of a EN 1891:1998 that requires or recommend the end user to precondition the rope before using it (e.g.: soak it, wash it,…)?»

Es decir:

¿Cómo deben considerarse las instrucciones de uso de una cuerda EN 1891 que exijan o recomienden al usuario preacondicionar la cuerda antes de utilizarla?

8.2 La respuesta de los organismos notificados

La solución aprobada establece textualmente:

«This claim is acceptable but if the instructions for use requires (e.g. by using ‘shall’) to precondition the rope before use, the lab shall carry out the preconditioning according to the instructions for use before testing the rope.»

Traducido:

«Esta afirmación es aceptable, pero si las instrucciones de uso exigen (por ejemplo utilizando el término ‘shall’) preacondicionar la cuerda antes del uso, el laboratorio deberá realizar dicho preacondicionamiento conforme a las instrucciones antes de ensayar la cuerda.»


9. ¿Por qué esta RfU es tan importante?

Porque introduce un matiz regulatorio enorme.

Hasta ahora la mayoría entendíamos que:

las cuerdas EN 1891 se certificaban tal y como salían de fábrica.

Sin embargo, esta recomendación aclara que:

Si el fabricante recomienda

Por ejemplo:

«Se recomienda remojar la cuerda.»

Entonces:

  • el usuario decide,
  • el laboratorio no tiene obligación de hacerlo.

Pero si el fabricante exige

Por ejemplo:

«La cuerda deberá remojarse antes del primer uso.»

Entonces:

el organismo notificado debe realizar ese pretratamiento antes de efectuar los ensayos de certificación.

Es decir:

la cuerda obtiene el marcado CE después de haber sido ensayada en esas condiciones.


10. Entonces, ¿hay que mojar una cuerda EN 1891?

La respuesta correcta sería:

No, la UNE-EN 1891 no obliga.

No, el Reglamento (UE) 2016/425 tampoco obliga.

Sí puede ser técnicamente muy recomendable.

Especialmente cuando:

  • se cortan cuerdas desde bobina;
  • la longitud exacta es crítica;
  • se utilizan ascendedores motorizados (he probado varios modelos y todos destrozan la cuerda si no esta bien compacta y estabilizada);
  • se busca minimizar variaciones dimensionales;
  • la cuerda trabajará habitualmente en ambientes húmedos.

Y sí puede llegar a ser obligatorio.

Pero únicamente:

si así lo establecen expresamente las instrucciones del fabricante, cosa que es bastante frecuente.

En resumen, lee el manual de instrucciones, POR FAVOR.


11. Cuerdas prencogidas o pretratadas

Después de todo lo analizado hasta ahora, probablemente haya llegado el momento de desmontar uno de los dogmas más repetidos en el mundo de los trabajos verticales, el rescate y la espeleología.

Durante décadas hemos escuchado frases como:

«Toda cuerda nueva hay que meterla 24 horas en un cubo antes de utilizarla.»

Muchos de nosotros lo hemos hecho casi por tradición. Sin cuestionarlo. Porque «siempre se hizo así».

Sin embargo, las cuerdas han evolucionado.

Y mucho.

La aparición de tratamientos industriales destinados a estabilizar las fibras antes de que la cuerda llegue al usuario ha cambiado completamente las reglas del juego.

Y dos de los mejores ejemplos los encontramos en dos cuerdas muy conocidas dentro del sector profesional:

Dos cuerdas EN 1891 Tipo A.

Dos fabricantes nacionales de primer nivel.

Y una conclusión sorprendente:

ninguna de las dos exige mojar la cuerda antes del primer uso.

11.1 ¿Qué es una cuerda preencogida o preestabilizada?

Las cuerdas semiestáticas EN 1891 están fabricadas mayoritariamente con poliamida.

Y la poliamida tiene una característica física inevitable:

absorbe agua.

Cuando esto ocurre:

  • las fibras se hinchan;
  • se reorganizan internamente;
  • posteriormente se estabilizan al secarse.

Este fenómeno puede producir:

  • pérdida de longitud;
  • ligeras variaciones de diámetro;
  • reajustes entre funda y alma;
  • cambios en el comportamiento inicial.

Precisamente por eso surgió la costumbre de:

remojar la cuerda nueva antes de utilizarla.

El objetivo era provocar ese primer asentamiento de forma controlada.

Sin embargo, muchos fabricantes actuales realizan ese proceso durante la propia fabricación.

Es decir:

el fabricante hace en fábrica lo que antes hacía el usuario en casa con un cubo de agua.

11.2 KORDAS STARK: De la bobina a la vertical

Uno de los ejemplos más representativos es la:

Kordas Stark 10,5 mm EN 1891 Tipo A.

Kordas incorpora un tratamiento exclusivo denominado:

SHRINKLESS®.

Según explica el propio fabricante:

«Con Korda’s, gracias al acabado SHRINKLESS, todas las cuerdas están preencogidas en fábrica, hecho que reduce a la mitad la pérdida de metros para el usuario (…).»

Esto significa que:

  • la cuerda ya ha sufrido una estabilización previa;
  • la longitud comercial se determina una vez realizado dicho tratamiento;
  • la pérdida posterior de metros es considerablemente menor;
  • el comportamiento dimensional es mucho más predecible.

Sin cubos.

Sin bañeras.

Sin remojos previos.

11.3 FIXE STEADY: Una novedad excelente, lista para usar.

Si hace unos años alguien me hubiese preguntado qué fabricante seguía recomendando el remojo previo, probablemente habría mencionado a FIXE.

Sin embargo, al revisar el manual actual de la Fixe Steady, la realidad es otra muy distinta.

El fabricante indica literalmente:

«No es necesario mojar la Cuerda antes de su primer uso, en caso de mojarse sufrirá una contracción. El valor de contracción se indica en la ficha técnica del producto.»

Y añade exactamente lo mismo en inglés:

«It is not necessary to wet the rope before the first use…»

Es decir: FIXE CLIMBING tampoco exige el remojo previo.

11.4 Preestabilizada no significa «INMUNE»

Este es probablemente el concepto más importante que debe entender el profesional.

Muchas veces se interpreta que una cuerda «preencogida» significa:

«ya no encoge nunca.»

Y eso no es cierto.

Las cuerdas modernas siguen siendo cuerdas de poliamida.

Por tanto:

  • siguen absorbiendo agua;
  • siguen modificando ligeramente sus dimensiones;
  • siguen pudiendo perder algunos centímetros o metros a lo largo de su vida útil.

La diferencia es que ahora esos cambios son:

más pequeños, más controlados y más previsibles.

11.5 ¿Por que debería importarme con usuario?

Porque hay situaciones donde unos pocos metros pueden marcar la diferencia.

Por ejemplo:

Grandes verticales y espacios confinados

Cuando trabajamos en:

  • depósitos;
  • digestores;
  • silos;
  • pozos;
  • galerías;
  • reactores;
  • colectores;
  • aerogeneradores.

Una pérdida de longitud puede convertirse en un problema operativo importante.

Precisamente por eso, en este tipo de intervenciones solemos recomendar equipos completos de acceso y rescate específicos para espacios confinados, como los disponibles en la categoría de:

Trípodes de rescate, pescantes de acceso vertical y sistemas de acceso y rescate para espacios confinados.

Preparación de kits de rescate

Cuando se confeccionan kits cerrados con:

Una variación de longitud puede alterar el rendimiento previsto del sistema.

Por ello resulta especialmente importante revisar la ficha técnica de la cuerda antes de confeccionar:

kits de rescate industrial y evacuación.

Instalaciones de trabajos verticales

Cuando se preparan:

  • líneas de trabajo;
  • líneas de seguridad;
  • equipos para mantenimiento industrial;
  • equipos de acceso mediante cuerda.

La estabilidad dimensional aporta una enorme ventaja.

Por eso las cuerdas EN 1891 que utilizamos habitualmente en:

trabajos verticales y rescate industrial

han evolucionado hacia procesos de fabricación mucho más controlados.


12. Conclusión: El cubo de agua ya no es una respuesta absoluta y universal

Durante muchos años, remojar una cuerda nueva antes de utilizarla era poco menos que un ritual iniciático. Se enseñaba en cursos, se transmitía entre compañeros y se repetía como una verdad incuestionable:

«Antes de estrenar una cuerda, métela 24 horas en agua.»

Y lo cierto es que aquella recomendación tenía una base técnica sólida.

Las cuerdas fabricadas con poliamida sufren un asentamiento natural durante sus primeros ciclos de humectación y secado. Ese proceso puede provocar pérdidas de longitud, reajustes entre funda y alma y pequeñas variaciones dimensionales que, en determinadas aplicaciones, pueden resultar relevantes. Por eso, durante décadas, el remojo previo fue una práctica razonable e incluso recomendable.

Sin embargo, el sector ha evolucionado.

Los procesos de fabricación actuales han dado lugar a cuerdas preestabilizadas, tratamientos específicos como el SHRINKLESS® de Kordas y diseños concebidos para minimizar esos cambios desde el propio proceso industrial. Fabricantes de referencia como Kordas o FIXE indican hoy expresamente que no es necesario mojar la cuerda antes de utilizarla por primera vez.

Pero eso no significa que el fenómeno haya desaparecido.

La física sigue siendo la misma.

La poliamida continúa absorbiendo agua y las cuerdas pueden experimentar cierta contracción a lo largo de su vida útil. Lo que ha cambiado es nuestra capacidad para controlar y predecir ese comportamiento.

Quizá el hallazgo más sorprendente de esta investigación sea el papel de la PPE-R/11.157. Gracias a este documento sabemos que, si un fabricante convierte el preacondicionamiento en una condición obligatoria de uso mediante sus instrucciones, el laboratorio encargado de la certificación deberá reproducir ese mismo procedimiento antes de ensayar la cuerda.

Es decir, una simple indicación del manual puede pasar de ser un consejo práctico a formar parte de las propias condiciones previstas de utilización del EPI.

Por eso, la pregunta correcta ya no es:

«¿Hay que mojar una cuerda nueva?»

La verdadera pregunta es otra mucho más profesional:

«¿Qué dice exactamente el manual y la ficha técnica de la cuerda que tengo entre las manos?»

Porque la diferencia entre repetir una costumbre heredada o comprender realmente el comportamiento del equipo que utilizamos es lo que separa al usuario ocasional del verdadero especialista.

Y quizá esa sea la principal enseñanza de este artículo:

En seguridad, las tradiciones pueden ser útiles, pero el conocimiento siempre debe estar por encima de los rituales.

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David Lorenzo
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