1. INTRODUCCIÓN
Cuando hablamos de rescate en altura o rescate en espacios confinados, la mayoría de los técnicos piensan inmediatamente en trípodes para espacios confinados, pescantes de rescate, anticaídas retráctiles con recuperador, camillas de rescate o descensores automático.
Sin embargo, existe un equipo regulado por una norma específica que suele pasar desapercibido incluso entre profesionales con experiencia: los lazos de salvamento.
La UNE-EN 1498:2007 establece los requisitos que deben cumplir estos dispositivos destinados exclusivamente al rescate de personas.
Y aquí aparece la primera sorpresa.
La norma no habla únicamente de los conocidos triángulos de rescate.
También contempla otros dispositivos mucho menos conocidos que permiten rescatar víctimas bajo distintas configuraciones y posiciones corporales.
Por este motivo merece la pena entender exactamente qué regula esta norma y cuándo puede resultar una herramienta extremadamente útil dentro de un procedimiento de emergencia.
2. ¿QUÉ ES UN LAZO DE SALVAMENTO?
La norma define un lazo de salvamento como:
Un dispositivo de prensión del cuerpo diseñado y construido como componente de un sistema de salvamento, destinado a sostener y mantener a la persona objeto del rescate en una posición determinada durante la operación de salvamento.
Traducido al lenguaje de campo:
Un lazo de salvamento es un equipo diseñado para sujetar temporalmente a una víctima mientras se realiza una maniobra de recuperación.
- Su función no es detener una caída.
- Su función no es servir como arnés de seguridad trabajo.
- Su función no es posicionar al trabajador.
- Su única misión es facilitar el rescate.
Por ello suelen formar parte de sistemas compuestos por:
- equipos para acceso y rescate en espacios confinados
- trípodes de rescate para espacios confinados
- postes pescantes para rescate vertical
- anticaídas retráctiles con recuperador integrado
- sistemas de descenso
- sistemas de izado
3. ¿PARA QUÉ SIRVE LA EN 1498?
La norma existe porque en numerosas situaciones resulta imposible o poco práctico colocar un arnés completo a una víctima.
Por ejemplo:
- pozos
- depósitos
- alcantarillas
- galerías técnicas
- reactores
- silos
- tanques
- espacios confinados
Sobre el papel todo parece sencillo.
La teoría suele decir: «bajamos, colocamos un arnés y sacamos a la víctima».
La realidad suele ser bastante diferente.
La víctima puede encontrarse:
- inconsciente
- atrapada
- lesionada
- semienterrada
- en una atmósfera peligrosa
- en un espacio extremadamente reducido
En esas circunstancias puede resultar mucho más eficaz utilizar un lazo de salvamento diseñado específicamente para permitir una extracción rápida.
4. CLASES DE LAZOS DE SALVAMENTO SEGÚN LA EN 1498
Uno de los aspectos más desconocidos de esta norma es que establece tres clases diferentes.
4.1 Clase A

El lazo de salvamento de Clase A sostiene a la víctima mediante bandas que pasan alrededor de la espalda y por debajo de los brazos.
Es probablemente el diseño más intuitivo.
La víctima queda suspendida por la zona torácica.
Su principal ventaja es la rapidez de colocación.
Su principal inconveniente es que puede generar presión sobre la caja torácica si la suspensión se prolonga demasiado tiempo.
Por este motivo la propia norma recomienda que el tiempo de utilización sea lo más breve posible.
4.2 Clase B

El lazo de salvamento de Clase B mantiene a la víctima en posición sentada mediante las bandas del propio dispositivo.
Aquí encontramos muchos de los conocidos triángulos de rescate.
De hecho, cuando un técnico habla de un «triángulo de rescate», normalmente está pensando en un dispositivo que encaja dentro de esta filosofía.
La posición sentada suele resultar más cómoda que la Clase A.
Además, distribuye mejor las cargas durante la recuperación.
Por ello es una de las configuraciones más utilizadas en rescate industrial.
Por ejemplo:


4.3 Clase C

Probablemente la categoría más desconocida.
La Clase C está diseñada para mantener a la víctima en posición invertida, cabeza abajo, sujetándola mediante bandas colocadas alrededor de los tobillos.
A primera vista puede parecer extraña.
Sin embargo, existen situaciones muy concretas donde este tipo de recuperación puede resultar necesaria.
Especialmente cuando:
- únicamente sobresalen las piernas de la víctima
- existe atrapamiento parcial
- el acceso al resto del cuerpo resulta imposible
No es una configuración habitual.
Pero la norma la contempla expresamente.
4.4 EQUIPOS MULTICLASE: ¿PUEDE UN MISMO LAZO CUMPLIR VARIAS CLASES?
Aunque tradicionalmente la mayoría de los lazos de salvamento se certificaban para una única clase de la EN 1498, en los últimos años han comenzado a aparecer soluciones híbridas capaces de cumplir simultáneamente los requisitos de varias categorías.
Uno de los ejemplos más interesantes es el THALES de PETZL.

Este equipo dispone de certificación simultánea conforme a:
- EN 1498 Clase A
- EN 1498 Clase B
- EN 1497
Esto significa que puede utilizarse tanto como lazo de salvamento de Clase A, sujetando a la víctima mediante bandas que pasan alrededor de la espalda y por debajo de los brazos, como en configuración de Clase B, manteniendo a la persona en posición sentada mediante un triángulo de evacuación. Además, incorpora certificación EN 1497 como arnés de salvamento.
La principal ventaja de este tipo de equipos es que permiten adaptar el rescate a las circunstancias concretas de la emergencia.
Por ejemplo, una víctima inconsciente puede ser asegurada rápidamente mediante la configuración de Clase A para retirarla de una zona de peligro inmediato. Posteriormente, sin necesidad de desconectarla, el equipo puede transformarse en una configuración más confortable de Clase B para completar la evacuación.
Esta evolución refleja una tendencia cada vez más evidente en el sector del rescate industrial: la búsqueda de equipos polivalentes capaces de cubrir distintos escenarios con un único dispositivo.
Sin embargo, conviene recordar que la certificación múltiple no elimina la necesidad de formación específica. El rescatador debe conocer perfectamente qué configuración está utilizando en cada momento y cuáles son las limitaciones operativas asociadas a cada una de ellas.
5. REQUISITOS TÉCNICOS DE LA EN 1498
La norma establece una serie de requisitos mínimos para garantizar la seguridad del sistema.
5.1 Anchura mínima de las bandas
Las bandas principales deben tener una anchura mínima de 40 mm.
El objetivo es distribuir mejor las cargas sobre el cuerpo.
5.2 Materiales
Las bandas deben fabricarse con fibras sintéticas adecuadas para el uso previsto.
Además:
- no deben provocar irritaciones
- deben permitir inspección visual
- las costuras deben ser fácilmente identificables
5.3 Puntos de enganche
Todo lazo de salvamento debe disponer al menos de un punto de enganche.
Los conectores utilizados deben cumplir la EN 362.
6. ENSAYOS DE RESISTENCIA
La EN 1498 exige ensayos dinámicos y estáticos.
6.1 Ensayo dinámico
Los lazos deben superar ensayos de caída utilizando un maniquí o una masa de ensayo de al menos 100 kg.
Durante el ensayo:
- la víctima debe permanecer retenida
- no pueden romperse las bandas
- no pueden romperse los puntos de enganche
- ningún componente puede soltarse
6.2 Ensayo estático
La norma exige aplicar una fuerza equivalente a diez veces la carga nominal máxima del equipo.
En cualquier caso nunca menos de 15 kN durante tres minutos.
Es una exigencia considerable para un equipo cuya función principal es el rescate.
7. EN 1498 VS EN 1497
Aquí aparece una de las confusiones más habituales.
EN 1498
Regula lazos de salvamento.
EN 1497
Regula arneses de salvamento.
Y no son lo mismo.
Los lazos de salvamento suelen priorizar:
- rapidez
- simplicidad
- facilidad de colocación
Los arneses EN 1497 suelen priorizar:
- estabilidad corporal
- suspensión prolongada
- control de la postura de la víctima
Por este motivo muchos procedimientos de rescate incorporan arneses de rescate para espacios confinados cuando se prevé una evacuación compleja o de larga duración.
8. ¿CUÁNDO UTILIZAR UN LAZO DE SALVAMENTO?
Los lazos de salvamento suelen ser una excelente solución cuando:
- se necesita rapidez
- la víctima puede colaborar parcialmente
- el espacio es reducido
- el acceso es complicado
- se requiere una extracción inmediata
Frecuentemente trabajan junto con:
- trípodes de rescate para espacios confinados
- postes pescantes para rescate vertical
- anticaídas retráctiles con recuperador integrado
- poleas y sistemas de ventaja mecánica para rescate
- polipastos de rescate para elevación de víctimas
9. ¿LA EN 1498 ES UNA NORMA ARMONIZADA?
Sí.
La EN 1498 forma parte del conjunto de normas europeas desarrolladas para los equipos de protección individual contra caídas de altura y permite a los fabricantes demostrar el cumplimiento de los requisitos esenciales del Reglamento (UE) 2016/425 para este tipo de equipos.
Sin embargo, esto no significa que un lazo de salvamento pueda utilizarse como un arnés anticaídas o como un equipo de trabajo habitual. La propia norma especifica que estos dispositivos están destinados exclusivamente a operaciones de salvamento.
10. LIMITACIONES DE LOS LAZOS DE SALVAMENTO
No son una solución universal.
10.1 No sustituyen un arnés EN 361
No pueden utilizarse como arnés de trabajo.
No son un sistema anticaídas.
No son un equipo de posicionamiento.
10.2 No están diseñados para suspensiones prolongadas
La propia norma advierte sobre los riesgos asociados a la suspensión.
Esto es especialmente importante en las clases A y C.
10.3 No siempre son adecuados para víctimas lesionadas
Cuando existen sospechas de lesiones graves, traumatismos o daños medulares suele ser más adecuado recurrir a camillas de rescate y evacuación.
11. ERRORES HABITUALES
11.1 Pensar que todos los triángulos de rescate son iguales
No lo son.
Existen diferencias importantes entre fabricantes, geometrías y certificaciones.
11.2 Creer que sirven para trabajar
La norma es muy clara.
Están destinados al rescate.
Nada más.
11.3 No entrenar con ellos
Uno de los errores más frecuentes.
Muchos equipos compran el material.
Lo guardan en una caja.
Y nunca realizan una maniobra real de recuperación.
El día que ocurre la emergencia descubren que colocar correctamente el dispositivo resulta bastante más complicado de lo que parecía.
12. CONCLUSIONES
La EN 1498 es una norma mucho más interesante de lo que parece.
No regula únicamente los conocidos triángulos de rescate.
Regula una familia completa de dispositivos destinados a la recuperación de víctimas durante operaciones de emergencia.
Comprender las diferencias entre las clases A, B y C permite diseñar procedimientos de rescate mucho más eficaces y seleccionar correctamente los equipos de rescate industrial necesarios para cada escenario.
Porque al final, en un rescate real, no gana el equipo más caro.
Gana el equipo que permite sacar a la víctima de forma rápida, segura y controlada.
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